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¿LA TÉCNICA DE LA ACELERACIÓN ESTÁ ASOCIADA A LA LESIÓN DEPORTIVA?

Foto del escritor: lanzastra1n3r
lanzastra1n3r
19 ago
4 min de lectura

Misma aceleración, diferentes demandas: ¿puede la técnica ayudarnos a comprender el perfil lesional?


La aceleración suele evaluarse a partir del resultado: cuánto tarda el deportista en recorrer cinco o diez metros, qué velocidad alcanza o cuánta fuerza horizontal produce.

Sin embargo, un mismo resultado puede alcanzarse mediante soluciones técnicas muy diferentes.


Un estudio reciente de Wild y Bezodis analizó si la estrategia utilizada por un jugador para acelerar estaba relacionada con la epidemiología de sus lesiones de miembro inferior.


Siete temporadas observando rendimiento y lesiones


La investigación incluyó a 85 jugadores profesionales de Rugby Union monitorizados durante siete temporadas.



En total se registraron 63.786 horas de exposición y 123 lesiones de miembro inferior producidas durante acciones lineales de carrera y sin contacto. Estas lesiones generaron 3.038 días de baja.


La pantorrilla fue la zona con mayor incidencia, con 48 lesiones, mientras que las lesiones isquiosurales generaron la mayor carga en términos de días perdidos.


Paralelamente, los jugadores realizaron aceleraciones máximas de 10 metros. Los investigadores analizaron los seis primeros pasos y estudiaron la relación entre longitud y frecuencia de paso, así como entre tiempo de contacto y tiempo de vuelo.


A partir de estas variables se identificaron cuatro estrategias de aceleración.


Cuatro formas diferentes de producir aceleración


El primer perfil se caracterizó por pasos largos y tiempos de vuelo elevados. Esta estrategia, denominada North-West o Bounder, presentó un riesgo 2,53 veces mayor de lesión de pantorrilla.


Una posible explicación es la mayor demanda sobre los flexores plantares y el complejo Aquiles. Producir pasos largos requiere un impulso vertical importante y un mayor tiempo de vuelo incrementa la velocidad descendente antes del siguiente contacto.

Esto puede elevar la absorción de energía y la producción de fuerza que deben asumir el sóleo, los gemelos y el tendón de Aquiles.


El segundo perfil combinó pasos largos con tiempos de contacto elevados. Este grupo, denominado North-East o Strider, no presentó ninguna asociación especialmente elevada con una localización concreta.


El tercer perfil utilizó una frecuencia elevada y contactos cortos. En este grupo South-West apareció un riesgo relativo superior a 2 para cadera e ingle, aunque la asociación no alcanzó significación estadística. Por tanto, debe interpretarse como una tendencia que necesita más investigación.


El cuarto perfil combinó una frecuencia elevada con tiempos de vuelo reducidos. Los jugadores pertenecientes a esta estrategia South-East o Spinner presentaron un riesgo 2,53 veces mayor de lesión isquiosural y un riesgo de lesión de pantorrilla aproximadamente un 69 % menor.


Una mayor frecuencia exige reposicionar la pierna rápidamente. Durante la fase final del balanceo, los isquiosurales deben absorber energía y desacelerar la extremidad mientras la rodilla se extiende. Esta demanda puede incrementarse cuando el tiempo disponible para completar la acción es reducido.


No existe una estrategia universalmente segura


Cuando todas las lesiones se analizaron conjuntamente, ninguna estrategia presentó un riesgo global significativamente mayor.


Las diferencias solo aparecieron al estudiar zonas corporales específicas.

Este hallazgo cambia la interpretación práctica: una determinada estrategia no tiene por qué aumentar el riesgo total, pero sí puede modificar dónde se concentran las demandas.


La técnica podría actuar como un mecanismo de redistribución.


Un deportista puede descargar relativamente la pantorrilla a costa de incrementar la demanda proximal sobre los isquiosurales. Otro puede conseguir pasos más largos aumentando la participación del complejo sóleo-gemelo-Aquiles.


El objetivo, por tanto, no debería ser imponer una técnica idéntica a todos los jugadores.


¿Cómo podemos utilizar esta información?


La primera opción consiste en preparar al deportista para tolerar su estrategia actual.

Los jugadores con una frecuencia elevada y vuelos reducidos podrían necesitar objetivos especialmente exigentes de fuerza y capacidad excéntrica isquiosural, junto con un adecuado control lumbopélvico y una exposición progresiva a la alta velocidad.


En los deportistas con pasos largos y vuelos elevados podría ser conveniente prestar mayor atención a la capacidad del sóleo, los gemelos y el tendón de Aquiles, así como al volumen acumulado de carrera.


La segunda posibilidad es modificar determinados componentes técnicos cuando existe un historial lesional recurrente o una distribución de cargas claramente problemática.


Sin embargo, cambiar una estrategia también puede trasladar la demanda hacia otras estructuras. Reducir el predominio de pasos largos puede descargar los flexores plantares, pero aumentar la frecuencia necesaria podría elevar la participación de la musculatura de la cadera y de los isquiosurales.


Toda modificación debe realizarse de forma individualizada y acompañada por el desarrollo de las capacidades físicas necesarias para sostenerla.


Asociación no significa causalidad


Este estudio no demuestra que una determinada técnica provoque directamente una lesión.

La lesión es un fenómeno multifactorial en el que intervienen la exposición, la fatiga, la lesión previa, la fuerza, la arquitectura muscular, la posición, la carga de entrenamiento y numerosos factores contextuales.


Además, la investigación se realizó en jugadores profesionales de rugby pertenecientes a un único club. Sus resultados no pueden trasladarse automáticamente a todos los deportes o niveles competitivos.


La estrategia de aceleración debe entenderse como una pieza adicional dentro del perfil global del deportista, no como una herramienta aislada de predicción.


Conclusión


Medir el tiempo de un sprint nos permite conocer el resultado.

Analizar cómo se produce nos ayuda a comprender las demandas que existen detrás de ese resultado.


Dos jugadores pueden acelerar exactamente igual y utilizar soluciones biomecánicas completamente diferentes. Identificar esas soluciones puede ayudarnos a orientar mejor el entrenamiento de fuerza, la exposición a la carrera, la prevención y los procesos de readaptación.


El objetivo no es construir una técnica universal.

Es desarrollar un deportista capaz de rendir y soportar, con el menor coste posible, la estrategia que necesita para competir.

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